Energía
El consumo de gas y energía depende en gran medida de las condiciones climáticas.
Combustibles y electricidad se destinan en gran medida a la calefacción y climatización de viviendas, oficinas y otros espacios. Por consiguiente, la demanda de energía depende fuertemente de la temperatura exterior.
En los inviernos calurosos o veranos frescos, las empresas energéticas tradicionales se enfrentan a cargas financieras debido a la caída de la demanda de energía. Fuentes energéticas alternativas como, por ejemplo, centrales hidroeléctricas o parques eólicos dependen del clima si la sequía o falta de viento reducen la producción de energía.